martes, 5 de agosto de 2008

Día 79: El fantasma de Agripina

Parece que Carmen Sevilla se está granjeando muchos enemigos últimamente que intentan, a toda costa, que ésta no gane el concurso. Y es que hemos vuelto a recibir en el confesionario información desconocida sobre la vida privada de Carmen que la deja en muy mal lugar:

Agripina, la tata de Carmen Sevilla, fue para ella algo más que una criada, fue su fiel escudera, la mujer que, siempre fiel y dispuesta, custodiaba sus secretos (se cuenta que Carmen se metió en medio del primer matrimonio de su segundo marido, Vicente Patuel, para deshacerlo y quedase con él). Alguien por cuya cabeza jamás pasó la idea de traicionar a su señora, que así la llamaba. No es de extrañar que la presentadora de "Cine de barrio" pierda los nervios cuando le preguntan por qué no asistió al entierro de Agripina.

Todo el mundo se preguntó por el paradero de "la más buena de España" habida cuenta de que no acudió al entierro de su fiel Agripina, la mujer que estuvo a su lado y la persona más conocedora de sus secretos. La llave de toda una vida que jamás habló, por mucho que se la disputaran los programas dispuestos a pagarle con cheques en blanco. En sus últimos años Agripina estuvo sola y enferma. Vivía en un piso sin ascensor y sobrevivía, entre otras ayudas, con la de Cáritas, la de Norma Duval y la de Augusto Algueró hijo. Y fue precisamente Norma quien le "prestó" un sitio en el panteón familiar. Norma no olvidó jamás a la persona que la había ayudado en sus comienzos, cosa que obra a su favor.

Para amantes de hemerotecas es bueno repasar las memorias que la propia Carmen Sevilla (Carmen García Galisteo), vendió a las revistas del colorín de la época, relatando lo que había significado esta mujer en su vida. Una presencia constante en su numerosas desgracias, como la pérdida de una criatura o las innumerables infidelidades de su primer marido, Augusto Algueró. Agripina estuvo en las duras y en las maduras, pero luego fue postergada a un olvido y a un trato que ella misma calificaba a sus íntimos como ingrato. ¿Será que la más buena quedó baldada después de su estelar aparición en las honras fúnebres de Juanito Valderrama?. Todo es posible en el mundo de la farándula.

3 comentarios:

Carmen Sevilla dijo...

Pero qué está disiendo chiquillo! esa de la afoto no es Agripinia, esa muhé no sé quién é!
Agripinia tenía el pelo blanco, y que yo sepa no está muerta, que vive en un pisito bien majo que la puse yo en tol centro de Madrí mi arma!

No tengo más nada que desí de estas acusasione chiquillo, ya socuparán los tribunales de esclarear todo.

Rocío Jurado dijo...

Ozú! qué caló mi arma, no zé ni como habéis podio soportar tantos dias aqui encerrás, menos mal que tenemos la piscina y al chico éste tan majo, como se llama? sí, al que duerme atao a la cama de Marujita, ah Tom! que te trae unos mojitos a la amaca que te quitan toa la caló.

Ay Carmen! To el mundo contra ti, yo zé bien lo q es eso, a mi la gente me ha tenio muxa envidia siempre, menos mal que tengo a mi José que me quita toa las penas!

Pues na hija, si te ves apurá, me dejas a mi tu puesto de finalista q seguro q le doy buen uso. Me voy a dar un baño, besos.

Paquita Rico dijo...

Ay, Carmen. Que contenta estoy de que hayas llegado a la final.
Parece que el odio hacia Sara Montiel y la poca vida social de alguno/a te ha salvado de la quema.
Sin duda eres la mejor, junto conmigo, como ya lo demostramos en "El balcón de la luna", donde también salía la gitanilla esa que se dedica ahora a vender en el mercadillo.

Desde aquí invito a todo mi público a votar a la Carmen, como si fuera yo misma. Un beso para ella y para vosotros.